Fue por los tiempos en que no se había dado cuenta que estaba perdidamente enamorada de él en que jugaban a ser amigos, incluso por una época le ayudo a buscar novia con tan mala suerte que le metió en la cama a por lo menos seis de sus mejores enemigas, a las que de paso les hizo el favor no merecido de darles algo de decencia involucrándolas con un hombre como él. en tanto a José todo le daba igual, un divorcio mal llevado lo había acabado económica y físicamente llevándolo a tal grado de abatimiento que había perdido el apetito por comer y las ganas de trabajar, y era una ulcera sangrienta la que parecía dirigir el destino de sus actos por esos días, atrás había quedado el hombre corpulento que alardeaba de haber noqueado a un caballo para ganar una apuesta de borrachos o el comedor sin freno que podía echarse a la muela al mismo animal sin que siquiera se le notara. Camila lo había conocido por casualidad en una entrevista de trabajo, estaban los dos esperando en una salita desierta con la certeza de que alguno de los dos se iría con las manos vacías, ella le pregunto algo acerca de la revista que estaba leyendo con mucho interés mientras esperaba su turno por ser llamado y él, sin el mas mínimo cuidado por la hecatombe que pudiera causar le propuso matrimonio, lo hizo en broma por que estaba leyendo un articulo acerca de la relación enfermiza que tienen las mujeres con la idea de casarse y fue tal su interés que quiso probar sus estragos con aquella proposición a mansalva ahí mismo. Camila sonrío y fue su fin, una mujer cuando le sonríe a un extraño que le habla por primera vez es tanto así como si le abriera las piernas, o por lo menos eso era lo que le decía continuamente su madre, fue por eso que de inmediato borró la sonrisa y apretó las piernas, una contra la otra, duro como para que no le hiciera nada, fue una situación tan personal y ridícula que volvió a sonreír pero esta vez por causa de ella misma. José no tenia ninguna intención distinta de seguir con su lectura pero aquella situación lo hizo sentir como si hubiera ganado algo, como si hubiera anotado un punto en la eterna lidia que tienen hombres y mujeres por el juego del enamoramiento, eso fue suficiente, un punto valioso que al lado de nada valía igual que mil. Detrás de esa sonrisa a medias estaba un hombre felizmente casado sin ninguna intención de jugar juegos con nadie. Camila, por su parte era sotera, podría decirse que bonita, no muy alta pero dotada con el mejor culo del que se tenga conocimiento, un culo intimidador, razón irónica pues ahuyentaba a los hombres, que se sentían derrotados mucho antes de querer algo con ella, era su don y su maldición, todos hablaban a su espalda, cualquier ejemplo que se quisiera dar tenia que ver con el culo de Camila, que la novia de fulano esta muy bien que tiene haga de cuenta casi como el culo de Camila, que como es la esposa de Sutano, que tiene un cuerpo súper lindo, pero tampoco que uno diga como el culo de Camila, y así un punto de referencia que no servia sino para eso, como la estatua de la libertad o la torre inclinada de Pisa, maravillas históricas que solo sirven para contemplar desde lejos. Camila había llegado primero y por tanto todo el tiempo había estado sentada, entonces un deseo incontenible que la llamaran a la entrevista se le vino con tanta fuerza que por un momento se conformó con solo recibir eso a cambio de haber ido, no importaba que estuviera esperando por esa posición desde hacia meses o que todo el resultado de cinco anos de universidad se le esfumaran con tal de que aquel extraño, que leía con tanto entusiasmo una revista, se diera cuenta que ella tenia el culo como el de Camila por que en efecto ella era Camila misma y que para rematarlo lo iba a sacar un poco mas con ese caminado de pato con que enloquecía el trafico cada vez que se le daba la gana. Camila Suárez -se oyó- Camila Suárez por favor puede seguir – repitió la voz senil que venia desde la oficina. José levanto la cabeza desde su lectura, le deseó buena suerte y la bajó de inmediato sin perder el hilo de lo que iba leyendo. Camila no supo que hacer ante tanta indiferencia, vaciló un instante para darle una segunda oportunidad de levantar la mirada pero fue inútil el hombre seguía ido. No fue sino hasta que estuvo de vuelta que él le volvió a hablar -cómo estuvo- le preguntó, la respuesta era evidente, una lagrima que rodó descuidada por su mejilla lo dijo todo, la razón era sencilla, así como ese culo enloquecía a los hombres, con esa misma intensidad despertaba envidia y odio en las mujeres y esta vez le había tocado una de ellas, muy amable desde que se asomó en la puerta, incluso bromista, la demora fue que se pusiera de medio lado para tomar asiento para que le encontrara los peores defectos. Sin embargo no se ha de culpar a la pobre entrevistadora, después de casi cinco años buscando marido en aquella oficina de yupis por fin uno de ellos parecía haberle prestado atención, un culo de ese calibre por ahí dando vueltas solo serviría para hacerle la vida infeliz. -Muy bien todo pero la verdad usted esta sobrecalificada inlecultualmente- le dijo. Hubiera sido mejor que le dijera que estaba sobreculada físicamente, al menos hubiera sido más sincera. José se sintió mal, por un momento le recordó a su hermana menor y entonces le prometió un café una vez su entrevista pasara, a la cual lo estaban ya llamando, ella contrariada le dijo que si y más contrariada aun le repitió que si, que si, que si se casaba con él.
El Culo de Camila
Mayo 1, 2009 de Juan Fernanado Gualdron
wow…that is good…cierto..muy cierto, creo que en realidad la belleza intimida mas a el/la que la tiene que a los que la ven de lejos, es sin duda un arma de doble filo.
Yo diría que estos dos personajes se refugian en la marginalidad, y ellos creen que los han marginado. Este relato es un excelente proyectos poético y narrativo, donde emociones de ambas partes se juntan pero no se mezclan, tal vez por que cada uno aun no ha decidido retornar a sus vidas reales y solucionar sus conflictos de una vez por todas con esa persona amada que dejaron olvidada.