Preguntarse quien merece estar acá es como preguntarse quien merece vivir o quien merece ganarse la lotería, sin que estar acá signifique el premio mayor, como muchos piensan. Este país es como cualquier otro pero con la ventaja de unos grados de civilización que lo hacen más vivible. Sin embargo para un colombiano o un latinoamericano o mejor dicho para un tercermundista la idea de vivir acá no es un antojo, muy pocos pusieron el dedo en el mapamundi y seleccionaron a Canadá por sus hermosas ciudades, o su nieve tipo Ice Cream, ¡No! para la mayoría de nosotros fue tan solo la suerte de salir de allá y punto, así como nos vamos para España a tener nuevos españolitos o nos vamos para Australia a tener australianitos o para donde sea que nos dejen reproducir porque de Colombia no queremos sino saber de las cosas buenas: que si el tamalito, el bocadillito, el Vallenatico, la cuajadita, el arrozito con coco, el Cúcuta campeón y la ropita, porque pa’que la ropa de allá si que dura. Que levante la mano el que no haya sido victima de la violencia, al que no le hayan matado a un ser querido o no haya sido victima directa de un secuestro, un robo o un atropello por parte de un funcionario publico, porque déjenme decirles que esos también son peligrosos, díganme si no cada vez que escuchaban que fulanito o zutanito eran del F2, la PTJ o de
la Dijin no se les ponían los pelos de punta porque de ellos se puede esperar lo peor, y eran de los buenos, ahora imagínense la tensión que producen los malos. Allá, abajo, entre todo ese montón de plátano, café, flores y coca todavía quedan como cuarenta y pico de millones que todavía no se han podido ir, y solo contando mi país, por que allá muchos de los que no se van es porque no pueden, no porque no quieran, y los que estamos acá o en Mongolia o en Albania no nos debemos sentir culpables por los que se quedan, lastima es lo que nos da y por eso mandamos plata en remesas, porque pobrecitos, y menos mal que mandamos o de lo contrario ese país de tratados comerciales suicidas se estaría muriendo de física hambre, lo de la coca y el petróleo se lo reparten entre unos pocos y el resto simplemente no da. Por supuesto que hay miles que sufren peores atrocidades que las que yo sufrí, no ven que yo era afortunado, al menos en mi casa no había violencia domestica y solo me tocaba sentirla cuando abría la puerta de la calle y me iba pa’fuera, como los toros cuando salen al ruedo, -De ahí pa’lla ya no lo cuido. Me dijo una vez mi mamá. Pobrecita ella, con cuatro hijos no volvió a dormir bien desde que parió el primero y solo se le mejoró el sueño desde que comenzamos a salir del país porque es una convencida de que nada puede ser peor que estar allá. A mi abuela en cambio se le vino a dañar el sueño fue de vieja, más de 80 años llevaba en la finca y nunca la habían jodido, como no tenia plata, por hay pasaron todas las épocas de a violencia política que se conozcan, ese cuento de época de la violencia es una redundancia cronológica en la que todavía erramos, si desde antes de la abuela de su abuela la había y después del nieto de sus nietos la abrá según los sociólogos, por eso nos vamos. A la pobre un tal comandante Bernardo la reunió, a la brava, con el resto de la vereda en su finca para amedrentarlos para que fueran a votar, comándate del ejército o de los paramilitares, no se supo, como se visten igualitos y al parecer responden a los mismos intereses. En 60 años no la habían jodido, que es lo que hace que tiene cedula. No obstante la vieja sacó su celular (si, celular por que abajo en el pueblo todos tienen celular, lo que no tienen es minutos) y se dispuso a llamar, ¿Pero a quien? ¿A Uribe?, ¿Al presidente? ¿Para darle quejas que la estaban obligando a votar por él?. Eso también es violencia, de eso también huimos, sin embargo la pobre sigue allá, aguardando en vilo a que otro más hambriento vaya a joderle la vida. Para acá no se viene, ella no sabe donde queda Canadá, cuando mucho Olanda, sin H, que es la finca de don Prospero Arenas y queda surcando la quebrada que antes era el rió Pienta, por allá donde se dan los plátanos que parten el palo de lo pesados cuando se viene la cosecha. El otro día viendo el noticiero (vicio maldito que alimenta la extorsión) vi como un general sacaba una hoja de papel arrugado y comenzaba a leer los resultados de la matanza del día enfrente de un puñado de madres harapientas. Ahí, frente a las cámaras, sin siquiera tomarlas de las manos, sin ayuda profesional, sin vaselinita, iba dando los nombres en orden alfabético de los jóvenes caídos en combate y a los cuales les tenían sus cuerpos desmembrados arrumados como bultos de papa a su espalda en bolsas negras un poco más gruesitas que las de la basura. A cada nombre que decía una madre caía de rodillas con el alma destrozada como si sus palabras fueran más bien fogonazos de artillería. Que soldado José Gómez, se oía un lamento, un crujido del corazón, que dragoniante Manuel Gutierrez, otro quejido, que soldado profesional Mauricio Jiménez otro más, y entonces cuando doña Ester viuda de Hernández caía de rodillas pero para darle gracias a su diosito de Monserrate por que su hijo empezaba con H y ya iban en la J el general rectificó que Abelardo Hernández también, que disculpen que es que no trajo las gafas y se lo saltó. Por eso también estamos acá. ¿Tiene usted hijos señora? Los únicos que no quieren refugiarse, huir son los dueños de abajo, políticos con camionetas llenas de escoltas, militares que viven de la guerra, guerrilleros sin ideales y sin alma, paramilitares sin nada, por que de todos los males ellos son lo peor, lo peor de lo peor por que al menos los otros representan o representaban algo. Abajo la honradez, no da pa’enriquecerse, la riqueza la dan los puestos públicos, los contratos amañados. El mundo es de los vivos y el cielo de los muertos, pero no de todo los muertos, solo de los que diezman, de los que mantienen al obispo. No hay que dar sin que nos den, las reformas pa’qué si eso es pa’los que están jodidos. No hay que soltar el escunchadero, máxime si ya se fue congresista, si no se tiene otro mejor preparado, como si se estuviera escalando, porque sino el golpe es hijueputa. A los inferiores hay que humillarlos y a los superiores lamberles, y cuando ellos caigan, no hay que darles mucho la espalda hasta estar seguro que del hueco no van a salir, y si es que se está seguro que abajo se quedan entonces a olvidarse de ellos, así como los demás lo harán con uno. Entonces pa’arriba, y mientras más arriba estés mira más pa’abajo a los que te rodean, a los que sean menos que tu, pero con los de tu misma altura festeja, se el mejor de sus amigos, se incondicional, hazlos reír. Para que haya un penthouse tiene que haber primeros pisos, llevando todo el peso, todo el bulto. Adula a los poderosos, llora con los victimas, mientras eso sirva, pero por detrás trata se sacarles el poco jugo que les quede, abraza a la viuda mientras te vean y mientras no mándala que se vaya a la mierda con su berriadera. Promete el cielo y la tierra, como a una virgen cuando se enamora de ti, promete tu vida misma, júrale amor a tu patria a tu madre pero tan pronto te den dos pesos por ella recíbelos y échale la culpa al primero, al más guevón. Así es la cosa, eso es solo parte de la cartilla política o se creyeron el cuento de caperucita. Si ese no les gustó ahí les va otro mejor el Referéndum de Uribe jajaja. Allá el que está bien está expuesto a todo, máxime si se ríe y es buen mozo, en Colombia la envidia mata más que las balas. Sin embargo los pobres, los que no valemos nada, somos soñadores e ilusos por eso cada cuatro años volvemos y votamos esperando lo mejor. Elegimos uno tras otro, decepción tras decepción, desde los presidentes de las Provincias Unidas de Nueva Granada, a los presidentes de la Gran Colombia, desde los presidentes de la Nueva Granada, hasta los presidentes de la Confederación Granadina, desde los presidentes de los Estados Unidos de Colombia, hasta la República de Colombia, y así, desde el eminentísimo José Miguel Pey hasta el ilustrísimo Alvaro Uribe y luego Uribe y Uribe etc, por que va pa’largo. Este articulo no se lo dedico a la persona que me escribe para amenázame (rara maña de Colombianos en el exterior) sino a mi amigo Antonio, que se levanta a la misma hora que yo todos los días, y más temprano si les digo, porque a mi me da pereza bañarme en la mañana, y entra a trabajar conmigo antes de las seis, a las dos y media, la hora que todos salimos, se queda por lo menos dos horas más, entonces se va a entrenar con su hijo, luego a casa a jugar con su hija de tres años y más tarde se vuelve a otro trabajo que tiene en la noche, todos los días como un reloj suizo, que digo suizo si es venezolano. Al él no lo debo culpar porque en Caracas hay, a pesar de lo que diga Chavez, miseria y violencia, él encontró la oportunidad para su familia y la tomó y está acá y está feliz, le tomó casi siete años hacerse a la residencia de este país, así como a mi me tomo menos de dos y a mis amigos que viven en USA les tomara el resto de la vida y no lo conseguirán nunca por que están allá y no acá. Estamos en la vida y tomamos lo que nos conviene punto y a la fulana que me molesta le cuento que casi la mitad de la gente de esta ciudad sabe donde vivo y que por escribir este articulo no recibo nada, a veces las gracias.
Así Nos Duela
Enero 7, 2007 de Juan Fernanado Gualdron
la verdades que es una cuando uno esta aca y la otra cuando uno esta alla, Colombia que linda que eres pero te estan matando poco a poco, es triste y da rabia pero todo lo que expresa el articulo es cierto y es que Colombia va pa lante pero tambien va pa tras entre mas gente consigue unos puestasos otros pobres no tienen ni donde sentarse! … y como siguen diciendo muchos a mi gracias a Dios no me ha tocado, pero si le toca casi a la mitad de compatriotas….un saludo y deseando sinceramente de corazon que cambiemos y ayudemos a mejorar el futuro de nuestro pais aunque sea desde lejos!
Hola, por acá visitando.
Saludo de año nuevo y blogéxitos pa’ este año 2007
Y este me toco el alma, muy cierto todo lo vi hace mucho cuando sali de halla aunque era muy peque y lo volvi a ver cuando fui hace nada. Sigue siendo un pais donde el de arriba(que se cree de arriba por que tiene un poquito mas) mira mal y humilla al que cree de abajo(que puede que sea de menos abajo pero tiene la necesidad mas grande que el de “arriba). Sigue siendo un lugar donde roban y matan, aunque no se niega un poco mas seguro y mucho mas bonito pero si lamentablemente sigue siendo Colombia.