
Estoy casi seguro que pocos saben o les interesa saber dónde vive Santa Claus o Papá Noel, como quieran llamarle; a mi por ejemplo me importa un carajo, pues todavía sigo siendo Colombiano, y pobre, y por lo que a mi concierne los regalos me los sigue trayendo el Niño Dios. Sin embargo a manera de información los pondré al tanto del domicilio del viejo barbuchas: Rovaniemi, capital de Laponia, un pueblo finlandés, situado en el Círculo Polar Artico, donde según la tradición desciende desde la montaña donde vive para llevar regalos a los niños. Por supuesto pondré al tanto, también, a aquellos afortunados (y digo afortunados porque allá por mi tierra el que recibe regalos de Papá Noel lo es) de la dirección o paradero de su principal rival comercial en el negocio navideño, que es tal vez el más lucrativo, por cierto. Pongámoslo de esta manera: hay unos 2.300 millones de niños en el mundo y aunque no nos ocuparemos de los niños budistas musulmanes, hindúes, judíos y extremadamente pobres, con una cifra reducida a un 15% del total siguen siendo unos suculentos 345 millones. Tomando una media de 2,5 niños por hogar, estamos hablando de unos 138 millones de hogares y suponiendo que en cada uno de ellos, haya al menos un niño que se haya portado bien para que amerite su visita, aunque a Papá Noel realmente eso poco le importa, el resultado es un inestimable mercado que hasta al mismísimo Bill Gates le hace pasar saliva. Algunos pensaran que voy a citar a los Reyes Magos, muchos de ellos mexicanos por cierto, pero no, y aunque la competencia ha sido dura el principal rival del barbuchas es ni mas ni menos que el Niñito Dios. Hay van algunos datos para que lo vayan conociendo los que no lo conocen: Domicilio: Calle 27 Sur No.5a-27 barrio 20 de Julio Bogotá-Colombia. Ahí no hay montañas nevadas ni perendengues de enanitos, duendes y renos, bueno enanitos si, uno que otro pidiendo limosna en la entrada de la iglesia, y renos, pues no, pero si caballos, envejecidos por la tortura de jalar unas carretas (zorras) todo el día, que se parquean en el perímetro de la plazoleta con el arresto de una limosina. Producto: a decir verdad es un poco tacaño, juguetes de madera como trompos yoyos y carros de lego criollo, muñecas de fabricación nacional, de esas que abren y cierran los ojos según su posición, pendejaditas hechas a mano, camisas de la selección de fútbol, preferiblemente chiviadas, y eso si muchos balones de microfutbol, de los amarillos. Eslogan publicitario: Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14,13. (Entre otros) aunque su imagen se ha visto afectada por hits musicales tales como “El que invento la navidad no estaba solo”, de Darío Gómez o “Mamá dónde están los juguetes” de quién sabe quien. Variables económicas, sociales, educativas etc. de la población a que va dirigido el producto y toda esa pendejada que compone la ficha técnica del susodicho: niños buenos, mayormente abusados o explotados, preferiblemente muy pobres, con espíritu mártir y con el estomago más bien vacío, sin muchas ambiciones y con poco futuro. ¡Upps! Casi que describo un país completo. En fin, donde vive Papá Noel, hace un frío espantoso que nadie siente porque todos están debidamente abrigados, hay una nieve gruesa que solo el que no la ha vivido la añora, no castañetean los dientes como se creyera, de los techos de las lindas casas cuelgan estalactitas como pedacitos de cielo que no sé como nunca han matado a alguien, un lugar inhóspito, las ardillas usan chaquetas Columbia y los lobos son de chocolate relleno; los renos llevan gorritos rojos que rematan en las puntas con unos pomponcitos blancos de lo más maricones, todo es una fabula maravillosa. Producto: para este año se prevé el PS3, el Nintendo Wii o las Barbies y sus variantes de moda, que pueden ser a su vez la Barbie que juega PS3 o la Barbie que compite con Ken en Nintendo Wii, entre otras cosas. Eslogan publicitario: Ho, Ho, Ho. That’s all. Aunque le podríamos sumar algunas de las miles canciones, novelas y películas dedicadas a él, por no tocar la publicidad en todos los medios de comunicación; con decirles que con solo verlo me dan ganas de tomarme una Coca-cola. Variables económicas, sociales, educativas….bla, bla bla: como ya se ha dicho niños ricos o hijos de padres que se creen ricos, si son malcriados mejor. Lo único importante es escribir una carta donde se especifique el nombre del producto que se quiera recibir, el principal, porque este tipo de población suele recibir una cantidad extra de regalos de relleno que no sirve para otra cosa que para preámbulo del regalo mayor. Entiéndase también que las cartas han sido remplazadas por e-mails y berrinches en medio de los centros comerciales con mejores resultados. A pesar de estar atrapado en la globalización de la navidad, de pertenecer a una lengua y tener que hablar otra, de vivir en el pasado de mis tradiciones y sufrir el estrago de las ajenas, a pesar de todo no me acostumbro al pavo y al hielo (el de la gente y el del clima), yo soy de los que todavía andan buscando el tamal y la arepa en la tienda latina y aunque no rezo la novena por la sencilla razón de que no me gusta rezar, confieso que no me las perdía para ir a ver a las hijas de mis vecinas mientras probaba el único vino que mi mama me permitía en todo el año, el cual desde entonces terminaba cambiando por el masato. Papá Noel podrá tener toda la plata que quiera pero me quedo con los aguinaldos, la natilla y los buñuelos que nunca aprendí a cocinar. Solamente imagínense jugar pajita en boca o al beso robado acá en el país del frío, de seguro en menos de un día tendríamos varias demandas por acoso sexual, cuando de niños era la mejor excusa para terminar en los labios de la niña amada. Si, me hace falta, me hace falta pintar un Papá Noel ajeno en la mitad de la calle, la misma calle que tiene un par de zapatos colgados en las cuerdas de la luz y que todavía conserva los siniestros de las navidades anteriores, me hace falta poner algodón en las ramitas del arbolito para que parezca nieve, me hace falta reventar el volador con una sola mano por que la otra esta ocupada con una cerveza que nos ofició el vecino de enfrente desde la ventana, me hace falta estrenar ropa el 24 y el 31 y que la gente se de cuenta que estoy estrenando, me hace falta correr con una maleta y hacer el oso por que quiero viajar, comerme doce uvas y pedir deseos tan descabellados como conocer la nieve real o rellenar un muñeco de pólvora sin que me arresten y me hagan cargos por terrorismo. Y qué de la misa de Gallo, de la fiesta después de la novena, de la fiesta de antes de la novena, de Pastor López, del Binomio de Oro, de la Prima de navidad, de las vacaciones de navidad que no son otra cosa que una vagabundearía de un país entero que a pesar de tener guerrilla, narcotráfico, corrupción política, paramilitares, y de saber que con solo uno de esos males bastaría para acabar con otro país cualquiera, nosotros tenemos los cuatro y todavía después de años seguimos ahí, pa’ delante dándole duro al infortunio los de allá y escurriendo la baba los de acá, con una de esas tragas que no tuvimos ni en el primer amor, un amor de esos fatales de quinceañera que nos hace pensar en nuestro país más que nunca cuando se acerca la navidad. –Me voy a pasar navidad al pueblo. Dice uno cualquiera. –Ahhh que envidia. Es la inmediata contestación.
!Puta que bueno!
Fefe este esta del putas.
Jajajaja me rei mucho–
del carajo esta la trichimba
WOW!! La navidad pasada y todas aquellas antes de esta y bueno obvio los año nuevos en Alliance con un aburrimiento absurdo y anhelos de mejores tiempos. No es navidad y en realidad no estamos tan cerca a ella, pero recorde como me decian el año pasado que no comprendian por que no estaba muy entusiasmada al saber que se acercaba la tan esperada fecha; ah de ser por que ellos si estan halla donde pase lo que pase y haga falta lo que haga falta no ahy nada mas disfrutado que 2 meses de celebracion por la Navidad.
jejeje si eso es de navidad eso ea yacasi