En mi pueblo, la idea indígena que a los seres diferentes se le atribuyen características especiales se quedó en eso, en cuentos de indios, porque allá, de donde vengo, si no se es igual a los demás, se jodió. Recuerdo a Belisario, el bobo del pueblo, sin embargo, a decir verdad, el bobo de bobo no tenia nada, el pobre era mudo, peor: sordomudo, aunque yo creo que siempre había poseído la facultad de hablar pero como nunca había sabido como era eso de los sonidos lo único que aprendió a decir fue un relincho fuerte que le sonaba como a caballo, así era como se comunicaba, no importaba si era para contestarle al padre en plena misa, relinchaba como caballo, si era para juguetear con su novia a escondidas, relinchaba el caballo, o para decir que si, relinchaba el caballo y para decir no, adivinen, relinchaba el caballo; no fue difícil entonces en aquel pueblo de desocupados que prontamente le concedieran el titulo representativo de bobo, porque allá, al que es raro, repito, le dicen Bobo así como al que es ladrón Vivo y al que es colaborador Sapo; en fin, Belisario jugaba tan bien fútbol o tejo como nosotros, entendía la lectura tan bien como nosotros, razonaba tan bien como nosotros, pero nunca fue a la escuela secundaria porque su madre se creyó tanto el cuento de que era bobo que al pobre, le impuso la obligación de ser jornalero raso en una finca ajena donde le pagaban con comida, de donde sólo salió para ser carne de cañón cuando su papá, para deshacerse de él, lo regaló a las filas del ejercito nacional un viernes santo; por suerte a bien sus relinchos le valieron lo que el pie plano o la cosa esa que le esculcan a uno entre los testículos, que irónicamente sirve para exonerar a los hijos de los militares de prestar el servicio, ah si el soplo; porque lo devolvieron, y como a pocos: completito, eso como al mes de haberse ido. La guerrilla, en cambio, que no es tan exigente, hizo alarde de aquel refrán que dicta que lo que el rico desprecia el pobre lo recibe con cariño, y una buena mañana arrastraron con él. En eso de tres años se convirtió en el comandante Belisario, alias el caballo, de seguro por eso del relincho. Hace poco, cuando fue dado de baja, en un enfrentamiento con el ejercito, se aseguró que era uno de los lideres intelectuales del movimiento subversivo y ahí, justo ahí, es cuando se me enreda todo. Cómo es que un bobo o un caballo, que al fin y al cabo es primo hermano del burro puede llegar a ser líder intelectual de algo…. Eso exactamente fue lo que pensé cuando apliqué a mi primer trabajo en Canadá, acá en London, allí no más, nivel 5 en reading, 4 en speaking y 3 grammar, fueron suficiente motivo para lanzarme al ruedo; la cosa realmente fue sencilla, tal parece que no muchos quieren trabajar en serio por estos días, aunque la labor intelectual es agotadora, y no lo digo porque haya conseguido un empleo que requiera algo de intelecto, no, pues como ya saben aquí les fascina ver a los doctores limpiando pisos o repartiendo periódicos, (doctores de afuera, por supuesto) sino porque la mitad de las instrucciones que da mi supervisor las debo sacar por deducción, como si fuera un perro entrenado al que al ver girar los dedos sabe que tiene que hacer rollos en el suelo o una gallina que se alborota al ver venir el maíz, si, así es la cosa, 20% de comprensión, sobre todo en saludo y en esa preguntita que tanto nos gusta contestar que reza más o menos así: Where are you from?, en esa siempre me saco un 10 y hasta le meto acento. 30% de deducción lógica, como el perrito y la gallina, otro 20% de repita por favor que no entendí, que solo sirve para darle tiempo a la deducción, por que así nos repitan cien veces lo que no sabemos no vamos a entender y el resto, el resto, es ignorancia pura. Ahora en este momento desearía ser como el bobo Belisario que aunque no hablaba si entendía así contestara como caballo, después de todo para lo que hay que contestar en los trabajos a los que se pueden aspirar Ok Sir basta. No sé donde exactamente es que se enciende la alarma, ni de qué color es, lo que si sé es que hay alguien por ahí que sabe exactamente cuando uno ya esta trabajando, y no hablo de la Case Worker, alguien superior, por que lo hay, créanme; no aseguro que sea Dios, ese debe andar ocupado en su bóveda celeste organizando tsunamis y terremotos en países tercermundistas. Ese alguien es quien nos manda papelitos de promociones al correo, si, que la olla que cocina sola, que la cosita que sirve para hacer empanadas con formas de estrellita, que el champú que alisa el pelo, que el esmalte que no se cae, que el adelgazador que funciona a base de comer grasa; ya saben, dentro de poco vendrá el aceite de Rosa Mosqueta, la crema de concha de nácar y el Jarabe de Noni. Ese mismo es quien llama al banco para que nos autoricen el famoso y no muy bien manejado crédito……. Ha, es aquí donde el mundo paralelo empieza, lejos quedaron tiempos de cargar sucios billetes que nos hacen ver de lo más ordinario, o si no echen una mirada atrás y visualicen al carnicero o al señor de la buseta con aquel suculento fajo mugriento que ni les cabía en la mano, ah, cuantos no añorábamos uno de esos, en fin, porque deben admitirlo que no hay nada mejor que saldar las deudas con Visa o Master Card, o si no recuerden cada vez que pagan algo y la vendedora, con esa mala maña que tienen, vocifera sobre lo que recibe en las manos como si uno no supiera como le esta pagando. Cash dice displicentemente aún antes de recibir los billetes o, en el mejor de los casos, Credit, dejando salir una risilla amistosa al ver el plástico. Para mi esposa y el 90% de las esposas de todo el mundo esa no es otra cosa que un juguetito que milagrosamente se paga solo, por que de ese 90% solo el 1% ayuda a pagar, y por tal razón la tratan sin misericordia. Bien decía mi abuelo que a la mujer hay que mantenerla en los oficios de la casa para que no se dejen seducir con los adelantos del mundo, alma bendita que no le toco esto. Claro que la manera más triste y humillante de adquirir los bienes o servicios no es otra que el Fiado o dígase Fiao, si se tiene más practica o se es más sinvergüenza y cara dura. Aunque no seamos tan duros con esta practica, que no es otra que el crédito que manejamos los pobres, allá donde vivía, con la ventaja que no hay que pagar intereses, solamente atenerse a que el tendero de la esquina, quien es el más común de los fiadores, anote cosas de más en el cuadernito Norma en que lleva la lista de nunca acabar, bajo la promesa sagrada que recibirá su retribución tan pronto como llegue la quincena. En fin lo bueno es que toca pagar de a pedacitos, lo malo, obvio, es que toca pagar.
ummm existe MasterCard?? Bueno Visa, aunque los intereses sean igual o hasta mas altos.
si es un proceso muy duro,,, pero pasa y wamo para adelante, animo eres capaz de grandes cosas, xoxoooooooo