Fue por los tiempos en que no se había dado cuenta que estaba perdidamente enamorada de él en que jugaban a ser amigos, incluso por una época le ayudo a buscar novia con tan mala suerte que le metió en la cama a por lo menos seis de sus mejores enemigas, a las que de paso les hizo el favor no merecido de darles algo de decencia involucrándolas con un hombre como él.  en tanto a José todo le daba igual, un divorcio mal llevado lo había acabado económica y físicamente llevándolo a tal grado de abatimiento que había perdido el apetito por comer y las ganas de trabajar, y era una ulcera sangrienta la que parecía dirigir el destino de sus actos por esos días, atrás había quedado el hombre corpulento que alardeaba de haber noqueado a un caballo para ganar una apuesta de borrachos o el comedor sin freno que podía echarse a la muela al mismo animal sin que siquiera se le notara. Camila lo había conocido por casualidad en una entrevista de trabajo, estaban los dos esperando en una salita desierta con la certeza de que alguno de los dos se iría con las manos vacías, ella le pregunto algo acerca de la revista que estaba leyendo con mucho interés mientras esperaba su turno por ser llamado y él, sin el mas mínimo cuidado por la hecatombe que pudiera causar le propuso matrimonio, lo hizo en broma por que estaba leyendo un articulo acerca de la relación enfermiza que tienen las mujeres con la idea de casarse y fue tal su interés que quiso probar sus estragos con aquella proposición a mansalva ahí mismo. Camila sonrío y fue su fin, una mujer cuando le sonríe a un extraño que le habla por primera vez es tanto así como si le abriera las piernas, o por lo menos eso era lo que le decía continuamente su madre, fue por eso que de inmediato borró la sonrisa y apretó las piernas, una contra la otra, duro como para que no le hiciera nada, fue una situación tan personal y ridícula que volvió a sonreír pero esta vez por causa de ella misma. José no tenia ninguna intención distinta de seguir con su lectura pero aquella situación lo hizo sentir como si hubiera ganado algo, como si hubiera anotado un punto en la eterna lidia que tienen hombres y mujeres por el juego del enamoramiento, eso fue suficiente, un punto valioso que al lado de nada valía igual que mil. Detrás de esa sonrisa a medias estaba un hombre felizmente casado sin ninguna intención de jugar juegos con nadie. Camila, por su parte era sotera, podría decirse que bonita, no muy alta pero dotada con el mejor culo del que se tenga conocimiento, un culo intimidador, razón irónica pues ahuyentaba a los hombres, que se sentían derrotados mucho antes de querer algo con ella, era su don y su maldición, todos hablaban a su espalda, cualquier ejemplo que se quisiera dar tenia que ver con el culo de Camila, que la novia de fulano esta muy bien que tiene haga de cuenta casi como el culo de Camila, que como es la esposa de Sutano, que tiene un cuerpo súper lindo, pero tampoco que uno diga  como el culo de Camila, y así un punto de referencia que no servia sino para eso, como la estatua de la libertad o la torre inclinada de Pisa,  maravillas históricas que solo sirven para contemplar desde lejos. Camila había llegado primero y por tanto todo el tiempo había estado sentada, entonces un deseo incontenible que la llamaran a la entrevista se le vino con tanta fuerza que por un momento se conformó  con solo recibir eso a cambio de haber ido, no importaba que estuviera esperando por esa posición desde hacia meses o que todo el resultado de cinco anos de universidad se le esfumaran con tal de que aquel extraño, que leía con tanto entusiasmo una revista, se diera cuenta que ella tenia el culo como el de Camila por que en efecto ella era Camila misma y que para rematarlo lo iba a sacar un poco mas con ese caminado de pato con que enloquecía el trafico cada vez que se le daba la gana. Camila Suárez -se oyó- Camila Suárez por favor puede seguir – repitió la voz senil que venia desde la oficina. José levanto la cabeza desde su lectura, le deseó buena suerte y la bajó  de inmediato sin perder el hilo de lo que iba leyendo. Camila no supo que hacer ante tanta indiferencia, vaciló  un instante para darle una segunda oportunidad de levantar la mirada pero fue inútil el hombre seguía ido. No fue sino hasta que estuvo de vuelta que él le volvió a hablar -cómo estuvo- le preguntó, la respuesta era evidente, una lagrima que rodó descuidada por su mejilla lo dijo todo, la razón era sencilla, así como ese culo enloquecía a los hombres, con esa misma intensidad despertaba envidia y odio en las mujeres y esta vez le había tocado una de ellas, muy amable desde que se asomó en la puerta, incluso bromista, la demora fue que se pusiera de medio lado para tomar asiento para que le encontrara los peores defectos. Sin embargo no se ha de culpar a la pobre entrevistadora, después de casi cinco años buscando marido en aquella oficina de yupis por fin uno de ellos parecía haberle prestado atención, un culo de ese calibre por ahí dando vueltas solo serviría para hacerle la vida infeliz. -Muy bien todo pero la verdad usted esta sobrecalificada inlecultualmente- le dijo. Hubiera sido mejor que le dijera que estaba sobreculada físicamente, al menos hubiera sido más sincera. José se sintió mal, por un momento le recordó a su hermana menor y entonces le prometió un café una vez su entrevista pasara, a la cual lo estaban ya llamando, ella contrariada le dijo que si y más contrariada aun le repitió que si, que si, que si se casaba con él.


Esta historia le parecera injusta a aquellos que todavia viven en colombia, o mejor dicho a aquellos que todavia viven colombianisados, no, mejor aun, latinoamericanizados, a quellos que todavia creen en la revolucion del Che Guevara o en la cultura de la pobreza del Chavo del Ocho. Mejor dicho a gente como yo, si, porque personalmente soy uno de ellos, al Che lo admiro, no tanto por su leyenda de guerrero asmatico e invatible con motocicleta destartalada y boina caida tipo che (lujo por antonomasia) como porque despues de cuarenta años de muerto todavia sigue vendiendo camisetas y llaveros entre adolecntes soñadores y mariguaneros empedernidos, cosa imposible incluso para renombrados difuntos tales como el papa Juan Pablo II o Fidel Castro, quienes practicamente estan recien despachados para el averno, por que fidel en efecto ya lo esta, lo que pasa es que aun no se ha dado cuenta. El Chavo es cuento aparte, lo admiro por vivir en un barril y soñar con tortas de jamon cuando a mi ya no me saben a nada, por ser siempre un niño y porque a pesar de que Quico y ñoño lo menospresian por pobre el, y solo el, era el unico que tenia trabajo, en efecto vendia aguas de tamarindo que sabian a limon pero lucian como naranja ademas de lo que quiera que hiciese en el restaurante de doña Florinda pese a que capitulo tras capitulo lo volviera mierda y espantara la poca clientela que concurria por andar corriendole a las rabietas de don ramon, que no se que diablos iba a hacer por alla porque cliente no era y a trabajar lo dudo. admiro al Chavo por que estoy seguro que mas de una vez se corono a la Chilindrina y hasta la Popis con todo y sus infulas en la incomodidad de su barril, sino las dos al mismo tiempo cuando se iban a comerciales, yo, fui incapaz de hacerlo en un renoult 4 que es tecnicamente mas espacioso. Es por eso que el halloween pasado rendi tributo a su memoria y me difrace de el, ya lo habia hecho antes pero en colombia y mi novia de entonces hizo lo propio pero de Chilindrina, lo cosa era sencillla: pantalon viejo recortado a la altura de las rodillas, camiseta mas vieja aun con uno que otro huequito, que uno siempre agrandaba de adrede para simular una pobreza todavia mayor, botas respadas en la punta y por supuesto gorra ecuatoriana que sin ella facilmente podria pasar del Chavo a un gamin cualquiera. Para mi novia lo de la Chilindrina era mucho mas facil, de por si era gafufa y pecosa entonces no era mucho lo de añadir, en la noche a pedir dulces, tomar trago y mas tarde a consumar lo que nunca se vio tras el barril. Era tal nuestra emosion por personalizarlo que nos aprendimos incluso algunas de sus lineas, fue entonces cuando caimos en la cuenta que los parlamentos se repetian sin sesar en un capitulo y en otro y la convinacion de ellos no era otra cosa que una formula matematica magistralmente consevida para hacer reir, para hacer reir y embrutecer. Si es cierto, tengo un primo que sobrevivio al alcohol, a la adicion a las drogas, a la dependencia de los videojuegos y hasta a un accidente en moto sin casco y aun asi saco dos carreras universitarias estando becado y no fue sino hasta cuando paso su dedicacion al Chavo del Ocho que quedo ente bobo y loco, ahora le habla a las paredes y de vez en cuando le dan chiripiorcas. Que cuando el señor Barriga entra a la vecindad el Chavo tiene que pegarle de alguna manera, uno mas uno igual dos, que cuando Quico y Chavo alegan y don Ramon se acerca para ver que pasa de repente algo sucede y Quico se pone a llorar y casualmete doña Florinda se percata y le da una cachetada injusta, uno mas dos tres, que cuando don Ramon recibe la cachetada Quico lo ofende mentandole a su abuela y se va dejando al Chavo con la incognita acerca de lo que quiera que hacia su abuela por lo que se acarrea un coscorron mas injusto aun por parte de don Ramon, uno mas tres son cuatro, y asi, sume divida y multiplique esa clase de equaciones y encontrara que el Chavo es un juego de numeros que van y vienen pero que siempre llevan a la misma parte. Pero no es el unico, hay otros que utilizan el mismo algoritmo pero para crear angustia, drama y no se que otas cosas que producen las telenovelas y es tan buena la formula que ya ni se toman la molestia de complicarla, igual vende, es como cuando estabamos en primaria y nos preeguntaban las tablas de multiplicar y por dentro haciamos fuerza para que fueran la del dos o la del uno, o porque no la del cinco, eso si menos la del siete (siete por ocho) eh…………eh…….sincuenta y algo. Para el halloween anterior tuve la desenfrenada determinacion de evocar mis tiempos de Chavo y me aventure en las calles de London con mi atuendo mejor, un Chavo en toda su salsa, la cosa estuvo bien hasta que sali de la casa, pareciese como si aca nadie hubiera tenido infancia, por lo menos no la mia, pues nadie me reconocio ni celebro mi atuendo y terminaron por aceptar mi disparate como un atentado por parecer un limosnero, al final opte por aceptar mi intencion de serlo ante tanta indiferencia y tanta explicadera, por suerte a bien aca a esos tampoco los conocen muy bien. No contento con la derrota me acerque a un bar frecuentado por jovenes hispanos para ver si al fin conseguia que aguien alabara mi originalidad con tan mala fortuna que la mayoria sabia del Chavo pero por referencia de sus padres y fue una nina de no mas de diesinueve años la que me acabo el halloween de un solo tajo -No pues se le chipoteo. Dijo. y entonces todos se rieron, pero no de la formula matematica magistralemete consebida pora hacer reir sino de ver a un viejo guevon con los patalones en la rodilla disque dando saltitos sas, sas, sas para que adivinaran el personaje, no este año, la chimba, me disfrazo de Kaliman.

Después de no sé cuanto tiempo le he vuelto a escribir a mis amigos desconocidos y le he dado de que hablar a mis enemigos ocultos, pues me precio de no tener ninguno que yo sepa. El motivo del descuido no ha sido otro que el trabajo, maldición de Zeus. En tiempos remotos los hombres y mujeres vivíamos libres, teníamos por alfombra las flores y el pasto y por techo el cielo y las estrellas, no teníamos que trabajar ni protegernos del frío, no había sino que estirar la mano para alcanzar los frutos que habíamos de comer, miles de ellos, nadie era mas rico que nadie y la envidia no existía, no había tormentas ni peligros, eran tiempos de Titanes. No fue sino hasta que uno de ellos Saturno tuvo un hijo llamado Júpiter o Zeus que todo fue desdicha. Luego vinieron las enfermedades y la peste, gracias a Zeus, también, quien las envió por encomienda al hermano de Prometeo el gran héroe Titán quien tratara de salvar la humanidad, dentro de un cofre que la Hermosa pero curiosa Pandora, mujer labrada en fuego y dotada de dones, abrió aun siendo advertida desatando nuestra desdicha. Esta bella historia explica porque debemos trabajar y porque el mundo esta vuelto mierda, es muy larga y entretenida, llena de personajes sublimes como los Titanes y Devastadores como Zeus o su hermano Vulcano. A mi personalmente me gusta más que la del paraíso, que es un poco aburridora. En fin, escribo por que me gusta, así como el pintor pinta y el músico toca, son cosas que no requieren remuneración para motivar hacerlas y eso no quiere decir que sea buen escritor o pretenda serlo, publico por un antojo de mi propia vanidad y me atengo a criticas que algunas veces publico o a comentarios que siempre vienen bien. No teniendo nada en especial de que escribir, pues ya estoy aburrido de criticar el sistema corrupto de mi país y de burlarme de mi propia idiosincrasia, voy a escribir de lo primero que vea en los comentarios de mi Blog, vamos a ver… si o aquí hay uno bueno, una tal señora Santamaría, muy grosera a propósito, este comentario viene de hace rato y lo borré, por cierto, por que para eso tengo un Blog, que para que?, pues para mandar ya que ni en mi casa lo hago, acá el único de escribe groserías soy yo jueputa, ahh que rico sonó, bueno la gente que me cae bien también puede, al fin y al cabo el mundo es libre, ¿O no?. La verdad me tiene sin cuidado el 98% de lo que se escribe en este comentario menos un pedacito donde dice que el país, mi país: Colombia, esta jodido por gente como yo y hace referencia a un cuento que escribí tiempo atrás donde dije algo acerca de un chancletazo que me pegó mi mama y que me dejó retratatada en sangre la marca de la chancla que dictaba Calzado Restrepo, me dijo entre otras cosas que la culpa de mi bajesa era ante todo provenir del Restrepo. La verdad esto son solo cuentos, escribo lo que escucho, lo que a mi mismo me cuentan. Señora Santamaría ¿ha escuchado hablar usted de la mayéutica? ¿Recuerda quien es Sócrates? Bueno la verdad a mi me encanta la historia Griega y le cuento, aunque usted en su infinita sabiduría ya lo debe saber, que escribo esto para quien no lo sabe: Sócrates fue el hombre mas inteligente de su época, y quizás de todas las épocas, y aun así decía: Yo solo sé que nada sé. No, no era yabadava duuu, ese era Pedro Picapiedra, antiguo también, pero no lo confunda. La cosa es que el hombre más sabio decía eso para que la gente le contara lo que sabia y así palabras menos el se iba nutriendo de la sabiduría ajena, de sus experiencias. Hagan ese ejercicio, por ejemplo si usted es ingeniero mecánico, pregúntele al mecánico o al latonero de su carro, acerca de algo que usted crea saber mas que nadie, hágalo y se sorprenderá, va y de pronto sale de una vez por todas de la duda de cual es la balinera de la chumazera, porque se lo aseguro eso no lo enseñan en la facultad. Pero volvamos al comentario de la chancla del Restrepo, pretender que yo tengo al país como esta porque soy del Restrepo es como pretender decir que yo tengo al país jodido por que soy pobre y trabajador, ahhh yo no se ni porque estoy respondiendo semejante babosada, ahh si porque no tengo más que hacer ya recuerdo. La verdad no soy del Restrepo, al menos el Restrepo es un barrio en la capital de la republica, yo soy de pueblo, montañero mejor dicho, aunque he conocido gente de allá, gente por sobre todo buena. El Restrepo para el que no lo conozca es un barrio al sur de Bogota con todos los problemas que tienen los barrios al sur de las capitales de Colombia, y al norte y al oriente y al occidente, es peligroso en las partes peligrosas y es productivo en sus partes productivos, hay gente que vive allí y levanta familias como la suya o la mía, y hay ladrones esculpidos por el abuso de las drogas o por la falta de empleo, no tan peligrosos como los palacio de Nariño, eso si, también hay mucho comercio, iglesias que velan por la sobrepoblación y colegios y escuelas y parques donde los niños juegan, juegan y se ríen mientras usted los condena por ser de allá y no de acá. Son de allá porque nacieron allá y posiblemente su mundo se reduzca al barrio porque la situación no da para más. Personalmente conozco tres almas de allá, que a propósito no son los culpables de que el país este jodido, uno es un taxista, tiene una esposa que se queda en casa porque no consigue nada más que hacer, y un niño de tres años que nunca ha ido al jardín por que la plata no alcanza, el pobre trabaja duro para alguien más porque su propio taxi se lo robaron hace un año cuando hizo un servicio al norte de la ciudad y le dieron burundanga, no sé supo como porque perdió la memoria, el único pecado que tiene el pobre es que le gusta ir al estadio los domingos a ver jugar al Santa Fe. Otra alma que conozco es un vendedor de lotería, la última vez que lo vi me dijo que había vendido el premio mayor de la Nueve Millonaria y estaba esperando que el ganador fuera a sacarlo de pobre a él también, este tiene tres hijos a los cuales les dio estudio universitario a punta de vender boletos en la avenida Primera de Mayo y de los cuales todos se avergüenzan de él por pobre y harapiento, no ve que ellos ahora son dotores como lo debe ser sumerce también señora Santamaría. La tercera la conocí por casualidad cuando asistía a la Universidad, en la noturna, porque yo, así como estudie en la diurna también lo hice en la noturna, al igual que lo hacen miles de trabajadores allá en el pueblo que quieren echar pa’elante sin que eso signifique que estemos jodiendo al país, ¿o si señora Santamaría? Su nombre me lo reservo y era de allá mismo y era puta, mejor dicho trabajadora sexual, porque en el Restrepo como en los barrios del norte también hay puteaderos, con la diferencia que hay luces de colores en la entrada y no están camuflados en casas de estrato alto donde solo se sabe que llegan políticos pervertidos que buscan lo mismo que la ralea del pueblo pero con discreción. Esta mujer, divina por cierto, nació en un hogar destruido con el ejemplo de una madre que ejercía el oficio para darle de comer a ella y a sus cuatro hermanos y con un padre que solo se aparecía de vez en cuando para violarla o darle una golpiza, fue lo que vio, vivió y aprendió a hacer, ella no tiene jodido el país, yo más bien le echaría la culpa al colegio donde no duro mas de seis meses por que la echaron tan pronto supieron que era una hija de puta cuando los hijosdeputa fueron ellos que no quisieron ayudarla y la condenaron a una profesión que repudia. –No falta el guevon que dice que si hubiera sido mujer seria puta, lo quisiera ver haciéndole las peores porquerías a esos viejos cochinos que se acercan a nosotras porque para eso fue que escogimos este oficio- Comentaba –Si los bonitos no van por allá por que a ellos se los dan gratis. La conocí en un programa de madres solteras que trataban de formar microempresas, la mayoría viene del abandono total, son desplazadas, prostitutas, acaban de purgar penas en la cárcel o acaban de salir de programas de rehabilitación de drogas y alcohol. Todas ellas esperan dignificar su vida, construir un mejor país para ellas y para sus hijos, ver el mundo como nunca lo habían visto, sentirse limpias y sin hambre. ¿Que a que se dedican? Algunas tejen ropa otras fabrican chanclas y zapatos de esos que en la suela dicen Calzado el Restrepo. 


El primer amor puede ser el último también, claro si se enamora y luego se muere por cualquier causa, tal cual le sucedió al oprobiado Romeo o al pobre protagonista de la famosa canción Morir de amor de Miguel Bosé que sufre despacio y en silencio sin saber que todo lo que ha dado le llego a tiempo… aunque pensándolo bien, no, este último murió de físico amor, no cuenta. En fin, este primer amor en particular al que me refiero es un amor que sin ser necesariamente el primero primero, literalmente hablando, si produce los mismos efectos devastadores y asombrosos que pueden ser confundidos con los mismos síntomas del enamoramiento, tales como aquellos descritos magistralmente por Gabriel García Márquez en su obra mejor, que lo llevaron a compararlo con la temible enfermedad del cólera: fiebres, espasmos y hasta vómitos. Así pues el primer amor es un estado del amor en si, tan único como el amor a primera vista o como el amor por lastima o como el amor condicionado o como el siempre reprochado amor interesado, que aunque poco ético es amor al fin y al cabo, pues se ama algo, el dinero o la posición social o lo que quiera que hubiese llevado a una persona a juntarse con otra que ni siquiera le inspira querer. En este sentido hace poco me enamoré por primera vez después de mucho tiempo, de viejo y casado, y no fue precisamente de mi esposa, pues a ella la amo con amor de esposo que es una variación más del amor, o degradación para ser un poco más franco, pues se comienza con el amor amor (el de Gabo, recuerdan) y se termina pasando por todas las etapas del amor hasta llegar mansamente al amor por compromiso, que es el amor que se tienen nuestros papitos y por último al amor por costumbre que es el de los lindos abuelitos, que bello ¿cierto?. Recuerdo que cuando murió mi abuelo, por su época de bodas de oro, o sea nada más ni nada menos que cincuenta años con la misma (el mismo perol, le oí decir) todo el mundo apostó a que mi abuelita moriría de pena moral inmediatamente a falta del viejo, que puedo decir de eso acá han pasado como veinte anos y la viejita parece más contenta que nunca, yo creo que es una de las pocas que ha descansado del amor.  El problema que tengo es que la afortunada, y hago énfasis en la palabra afortunada, que no es sino un derivado de fortuna, porque quien es digno de ser amado es beneficiario de todas sus prebendas y beneficios, o quien de ustedes no recuerda un amor de esos tipo primer amor cuando le abrían la puerta o las llamaban para celarlas con el viento por que les acariciaba la piel como decía el poeta Rubén Darío antes de que Willy Colon se llevara los créditos de sus poemas. Todo entonces era ganancia, en otras palabras ser digno de amor era ser el amo y señor, o señora, de quien quiera que se osara a amar. No decían las mamas al ver a sus hijos enamorados. –eso es pura traga. ¡Mentira! No hay nada más puro que amor de jóvenes, ese que no se guarda las lagrimas, ese que enferma, que da cólera. La mujer que me sedujo ni siquiera lo sabe, es más, ni siquiera sabe que existo, y lo peor de todo es que ni siquiera me consta que ella exista también, puede que sea un truco de mi mente que después de viejo me ha jugado una broma para hacerme vivir, porque el amor es vida, también, o sino miren esos pequeños bebecitos que andan en brazos, muchos de ellos están hechos del material que forma el amor. El amor no se toca si no es tocando una manita que se cierra con reflejo cuando uno le pone un dedo en medio, eso es amor, la manita, amor son los ojitos que tratan de poner cuidado a todas esas cosas que no entienden pero para nosotros resultan tan importantes, ¡si! por que aunque no crean nosotros también estamos hechos de amor por eso podemos amar.Me enamore, la vi y me impactó, ya después de adulto hay cosas que llenan más que otras, de niños ni siquiera nos salen las palabras y las relaciones se concretan con pactos casi telepáticos guiados más por nuestros amiguitos de turno que por nosotros mismos, de adultos en cambio las palabras son lo primordial, el saludo es un peón que va adelante uno o dos cuadros, dependiendo del jugador, la respuesta otro peón que viene estratégicamente, dependiendo del adversario, de las intenciones que se tengan: -Hola. –Hola. Responde. -Como estas de linda hoy (alfil adelante con intenciones de mate al pastor) –Gracias, tu también te vez muy bien (camino despejado, dos o tres jugadas de rutina y jaque mate). Desde un principio se saben las intenciones, una mirada, jugar con el cabello, caminar derecho y por que no, sacar el culo, todo cuenta, todo suma. A mi la mujer que me enloquece no me conoce ni me conocerá, al despertar se me olvida como en los cuentos del gran Gabo, por eso estas noches he tenido fiebre, síntomas como de cólera.


Hasta mañana…

Hasta mañana entonces mi amor

aló

¿Sigues ahí?

Si

Cuelga

No, cuelga tú

No, tu primero

No, primero tu

Está bien cuelgo…

¿pero cuál es el afán?

Pues si, hay mucho que decirnos, te quiero

¿En serio?

Si, te quiero

Yo también te quiero, te quiero, te quiero, te quiero

¿En serio me quieres?

Claro que si, mil veces te quiero

Voy a dormir tranquila

Duerme

Hasta mañana

Hasta mañana entonces mi amor

…aló

¿Aló?

¿Aún sigues ahí?

Si

Cuelga

No, cuelga tú

No, tu primero

No, primero tu

Está bien cuelgo…

¿pero cuál es el afán?

Pues si, hay mucho que decirnos, te quiero

¿En serio?

Si, te quiero

Yo también te quiero, te quiero, te quiero, te quiero

¿En serio me quieres?

Claro que si, mil veces te quiero

Voy a dormir tranquilo

Duerme

Hasta mañana

Hasta mañana entonces mi amor

…aló

¿Sigues ahí?


La Pelambre

17Feb07

Este término es usado allá, en mi pueblo, para referirse a una ración que va entre el desayuno y el almuerzo o entre el almuerzo y la comida, mal usado, por supuesto, y mal sonado, también. -¡Gilma sirva la pelambre! Gritaba mi mamá, y ahí mismo la pobre revoloteaba por entre la cocina porque mi vieja, casi siempre, andaba de afán. Otros ilustradamente lo utilizan casi todo el tiempo como adjetivo para calificar su situación económica predominante -¿Vamos a bailotear esta noche? Pregunta uno cualquiera. –No creo con esta Pelambre. Contesta el otro fulano dando a entender, de tajo, que no hay ni para comprar un tinto, porque déjenme aclarar que una cosa es estar pelado y otra andar en la Pelambre. En fin, otros más capciosos han descubierto el punto de equilibrio para ubicar esta palabra en la jerigonza de allá, de mi pueblo, y dado que lo ultimo que uno siente cuando tiene billete es hambre, han llegado a la conclusión que Pelambre es estar pelado y además con hambre, como quien dice que no hay más jodido que el que anda en la Purísima Pelambre que es a su vez la potencia máxima de la Pelambre. No obstante la famosa palabrita “Pelambre” que traigo a colación no es ni lo uno ni lo otro sino una lógica y simple guedeja, greña, crin, melena, tupé o cabello, como quien dice la cabellera, fácil, cierto. Bueno la cosa reza más o menos así: se le denomina a cada uno de los pelos que nacen en la piel, o sea a las formaciones tegumentarias que protegen la epidermis de los mamíferos y aunque su función primordial radica en evitar la perdida del calor corporal, el hombre desde la invención de las herramientas filosas ha tratado de moldearla de acorde con las tendencias ideológicas, filosóficas, religiosas, culturales y sexuales de la época, dándole especialmente un estilo a cada cabeza de acuerdo con su forma intima de pensar y actuar. Es así como el cabello ha hecho famosos a grandes personajes en la historia, en la mitología y en la ciencia ficción, tales como  Jesucristo, Sansón, o Medusa, la reina Gorgona. Y pese a que podría extenderme a todas las conglomeraciones de pelo con que contamos, puntos cruciales tales como las cejas, las axilas o los genitales por no citar la nariz o las orejas, comúnmente muy desaseadas por cierto, me concentraré en aquello que ha llamado mi atención por estos días: la cabeza. Porque, aunque sólo escribiendo sobre las axilas bastaría para colmar este articulo, prefiero evitar herir susceptibilidades e ir a lo que vine, ya que hay a quienes hablar de eso es como hablarles de la mismísima pecueca, y antes de terminar el cometario que se vaya a bien hacer ya están con cara de comer limón agrio y pensando en la muy desacreditada y despreciable chucha, que no es otra cosa distinta que el animalito cebolludo que anida ahí debajo del brazo de quienes se la llevan mal con el agua y el jabón. Sólo por eso no escribiré sobre francesas bonitas de cuerpos delirantes pero con sobacos peludos o de árabes enigmáticos con Ferraris y turbantes de seda pero con golpe de ala. Ayer precisamente me encontré de frente con una pareja sin par, él con cabello largo, liso, alisado a punta de secador, a mi manera de ver y ella en un anti-paradigma, con cabello corto tipo “Chuler” del ejercito; al doblar la esquina otra con pelo verde y al lado una más con una combinación de entre lila y rojo en una enredadera que no se sabía ni que era; no alcance a salir de mi asombro cuando, oh sorpresa, un calvo con la cabeza completamente tatuada, por tatuaje una mujer desparramada, calva y desnuda que lucia su único y último asomo de pelo en la parte que le correspondía a la cuca, que cosa más vulgar, pensé. Por la acera de enfrente una abuelita punquera, si una abuelita, con su engendrito de nieto luciendo el punk también. Que bueno que mi propia abuelita no vivió para ver esto, de seguro lo hubiera descrito con su sentencia más acertada: Esos son cosas del demonio. Recuerdo que mi papá me dejó de hablar por una semana cuando volví de la capital porque llegué con el cabello largo, a él, que siempre eligió para mi el peinado de tutuma y solo vino a cambiármelo por el de Ramoncito, el de Dejémonos de Vainas, cuando cumplí los catorce, la cosa no le hizo ni poquita gracia. La verdad nunca quise llevarle la contraria, pues el corte que llevaba no era otro que el mismo de siempre pero un poco más largo a razón de la falta de dinero con que costear el servicio -¿Se volvió mariguanero o qué? Fue lo que me dijo, y sin darme tiempo de explicaciones me llevó a donde don Ricario Beltrán, un viejo barrigón y medio amanerado que ostentaba en la puerta de su local la orgullosa placa en hierro colado “Barbero profesional” como un titulo nobiliario. Nunca olvidaré a que huele la piedra lumbre y a que sabe, pues no me quedé con la gana y un día le pasé la lengua como el que prueba algo caliente, tampoco que el corte era enteramente hecho con tijera, mucho menos que el viejo tenia lista y a la mano una botella de Menticol para cada vez que se apuntaba con una cortada, de ahí que comenzaron a llamarle torero, porque en una buena tarde se hacia hasta con dos orejas. Lo bueno de todo esto es que ahora yo mismo me corto el pelo, hago cualquier cosa para evitar el gasto del salón y por supuesto para evitar el Ramoncito de otrora, si por alguna circunstancia me tranquilo digo simplemente que es uno de esos cortes… de moda.


¿Viejo Yo?

17Ene07

Por estos días, cuando me disponía a entrar al apartamento de mi mamá, una niña que vive enfrente de ella se me acercó para pedirme el favor de timbrarle en su propio apartamento porque no alcanzaba, yo sin mediar palabra hice lo solicitado y me fui. Desde adentro logré escuchar a su madre preguntarle como había conseguido alcanzar el citófono, a lo que la pequeña le contestó: -fue un cucho que me ayudó. Realmente me hizo mucha gracia puesto que nunca nadie me había llamado de esa manera, o por lo menos no lo había escuchado; la verdad no le presté mucha atención y preferí acomodarme para tomar la deliciosa sopa de Campells que mi vieja prepara con las latas del Salvation Armi. Fue en el momento en que degustaba esa delicia en que apareció mi primito y ensordeció mis oídos con la estruendosa música de un no sé qué rapero gringo de moda; recuerdo muy bien que me levanté de la mesa y apagué el equipo de sonido al mismo tiempo que lo regañaba. Mi madre que es defensora por naturaleza me trató de tranquilizar arguyendo que no le pusiera cuidado que eso eran cosas de jóvenes. No sé si lo que dijo me intranquilizó o me hirió profundamente, -¿Es que acaso yo no soy joven? Respondí -y no por eso detesto la sopa o escucho la radio a todo volumen. Esa tarde no se volvió a hablar del tema, yo simplemente me dispuse a ver mi programa favorito de televisión (que bueno que todavía lo transmitan por un canal de los que me entran por el Dish del Chino) estando allí volví a ver al mocoso, este arremetió contra mi burlándose de los Ducks of Hazard que era el programa que veía. Yo muy educadamente le comenté que la espectacularidad de este radicaba en la potencia del General Lee, el automóvil que conducían los protagonistas, un precioso ejemplar de Dodge Charger color naranja; a lo que él contesto en medio de la explicación –Yo siempre pensé que eras un viejo obsoleto, pero nunca imaginé que tanto, incluso creí que te descrestabas con el auto fantástico, pero no, está visto que prefieres una cafetera de los setentas.Era demasiado, me había ofendido en lo más profundo de mi ego, era mejor demostrarle de una vez por todas que podía ser más joven que él, y fue por eso, por inspiración divina (valga la aclaración) que decidí pactar una apuesta de honor, así le demostraría de una vez por todas quien era más obsoleto de los dos. Por un momento pensé que se echaría para atrás, pero el muy arrogante se mostró interesado. Al rato arreglamos el reto de esta manera: el perdedor haría lo que el ganador deseara, punto. La apuesta consistía en una serie de pruebas exclusivas del imperio juvenil sin límite de cantidad pero con un tope de tiempo que no podría pasar las horas decentes de irse a dormir.El primer reto fue en Play Station, 2 (por supuesto porque para el 3 no alcanza). A decir verdad mi memoria ludópata se había quedado estancada en la primera versión del Atari 1600 con un Pac Man desganado y unos marcianitos que daban pena. Sin embargo la pelea fue dura y lo digo así por que jugamos diez torneos de Street Fighter en los cuales me apaleó y humilló con las diferentes “fatalitis” que el juego trae escondidas con sus códigos secretos; la verdad ni siquiera aprendí a manejar ese maldito control con sus veinte botones esparcidos por todos lados con claves y combinaciones infernales. Había perdido una batalla pero la guerra continuaba, decidimos entonces irnos a deslizar un porco por Spring Bank, sinceramente ni siquiera pude colocarme los patines por lo que tuvo que ayudarme en medio de risas, hubiera dado mi cheque de Ontario para que nunca lo hubiera hecho, el resultado fue una hora haciendo fila en la Walking Clinic para que me atendieran las contusiones de las rodillas mientras él no hacia mas que piruetas para provocarme desde la acera de enfrente. Sin duda había corrido con suerte pero mi desquite se acercaba pues la siguiente prueba consistía en un mano a mano de basketball. No sé qué me paso aquel día, recuerdo que yo era un duro para los tres puntos. Al rato el niño me propuso que me retirara dignamente por que de lo contrario me podría dar un ataque cardiaco y eso si que seria vergonzoso de contar. Yo simplemente sonreí (pero sin mostrar los dientes) y no me dejé provocar, pues sin duda esa podía ser parte de una estrategia para descontrolarme y acabar conmigo fácilmente, más fácil aún. Así pasaron tres pruebas más con resultados  parecidos, mejor dicho, estaba jodido, ese chino me seguía ganando y la noche ya se veía venir, entonces tuve que tomar una dolorosa determinación, tenía que hacer trampa si quería ganar. Era injusto para él, lo sé, pero yo no podía aceptar aquellas injurias que me estigmatizaban como viejo sólo porque ese día me encontraba, qué sé yo, frío, si frío, ya saben como es esto en Canadá y yo un mulato caliente del trópico… you know.La siguiente prueba consistía en tiro al blanco, me ofrecí a tirar de primeras, con un excelente 8.5 sobre 10, nada mal, qué nada mal, excelente. Cuando el pequeño fue a disparar me cerciore de entregarle el arma de balines con el cañón un tanto torcido; el resultado un vergonzoso 8.4 sobre 10. Esto me estaba empezando a gustar. Trampa o talento era la única forma de cerrarle la boca al pequeño fanfarrón. Seis a uno iba la competencia, si seguía sumando lograría empatarle a eso de las diez de la noche. El siguiente reto consistía en los cien metros planos, esta vez el primero en arrancar fue él, su tiempo fue contabilizado por un amigo de Wheable que siempre me hace el dos, por supuesto completamente sobornado para que le aumentara unos segunditos de más al correcaminos. Así que, cojo y todo como estaba, volví y gané. En realidad me salió muy costoso el soborno de todos los jueces que empleé esa noche, pero que importa, después de todo para eso están las granjas. Valía la pena cada centavo porque la puntuación se había empatado antes de la hora prevista. Por supuesto luego de la siguiente prueba yo decidiría que era muy tarde para continuar y me alzaría con el invaluable trofeo de la juventud. Para esta última prueba decidí, para que vean lo honesto que soy, que no era necesario recurrir a la trampa porque consistía, irresponsablemente, en dar la vuelta a la manzana en el carro en el menor tiempo posible, yo sabía que el mocoso no sabía manejar, ¡ja! Esta vez comencé yo con un tiempo impecable de 53 segundos y tres stops comidos que ningún policía vio, gracias a Dios. El tiempo era difícil de superar, incluso para alguien experimentado; aquel momento fue regocijante para mi, entonces me dispuse a ver como el muy ignorante trataba de encender el carro, sinceramente no pude contener la risa, este era el desquite que merecía por haberse burlado del “General Lee” abuelo célebre de mi Neoncito. No obstante lo peor que podía suceder sucedió: El pequeño Chuky no, no se accidentó, peor aún, alguien le había enseñado a manejar a mi espalda y el cronometro paró en 51 segundos. Traté de argumentar que el reloj se había dañado pero fue inútil. Había sido demasiado, yo estaba exhausto y humillado, y él por el contrario se veía como nuevo, decidí entonces enfrentar la derrota y le pregunté que quería como paga a lo que me contestó de inmediato: -lo único que quiero es que deje de decirle a los extraños que yo soy su primo ¡ah! Y que madure de una vez por todas PAPA.

 


Así Nos Duela

07Ene07

Preguntarse quien merece estar acá es como preguntarse quien merece vivir o quien merece ganarse la lotería, sin que estar acá signifique el premio mayor, como muchos piensan. Este país es como cualquier otro pero con la ventaja de unos grados de civilización que lo hacen más vivible. Sin embargo para un colombiano o un latinoamericano o mejor dicho para un tercermundista la idea de vivir acá no es un antojo, muy pocos pusieron el dedo en el mapamundi y seleccionaron a Canadá por sus hermosas ciudades, o su nieve tipo Ice Cream, ¡No! para la mayoría de nosotros fue tan solo la suerte de salir de allá y punto, así como nos vamos para España a tener nuevos españolitos o nos vamos para Australia a tener australianitos o para donde sea que nos dejen reproducir porque de Colombia no queremos sino saber de las cosas buenas: que si el tamalito, el bocadillito, el Vallenatico, la cuajadita, el arrozito con coco, el Cúcuta campeón y la ropita, porque pa’que la ropa de allá si que dura. Que levante la mano el que no haya sido victima de la violencia, al que no le hayan matado a un ser querido o no haya sido victima directa de un secuestro, un robo o un atropello por parte de un funcionario publico, porque déjenme decirles que esos también son peligrosos, díganme si no cada vez que escuchaban que fulanito o zutanito eran del F2, la PTJ o de
la Dijin no se les ponían los pelos de punta porque de ellos se puede esperar lo peor, y eran de los buenos, ahora imagínense la tensión que producen los malos. Allá, abajo, entre todo ese montón de plátano, café, flores y coca todavía quedan como cuarenta y pico de millones que todavía no se han podido ir, y solo contando mi país, por que allá muchos de los que no se van es porque no pueden, no porque no quieran, y los que estamos acá o en Mongolia o en Albania no nos debemos sentir culpables por los que se quedan, lastima es lo que nos da y por eso mandamos plata en remesas, porque pobrecitos, y menos mal que mandamos o de lo contrario ese país de tratados comerciales suicidas se estaría muriendo de física hambre, lo de la coca y el petróleo se lo reparten entre unos pocos y el resto simplemente no da. Por supuesto que hay miles que sufren peores atrocidades que las que yo sufrí, no ven que yo era afortunado, al menos en mi casa no había violencia domestica y solo me tocaba sentirla cuando abría la puerta de la calle y me iba pa’fuera, como los toros cuando salen al ruedo, -De ahí pa’lla ya no lo cuido. Me dijo una vez mi mamá. Pobrecita ella, con cuatro hijos no volvió a dormir bien desde que parió el primero y solo se le mejoró el sueño desde que comenzamos a salir del país porque es una convencida de que nada puede ser peor que estar allá. A mi abuela en cambio se le vino a dañar el sueño fue de vieja, más de 80 años llevaba en la finca y nunca la habían jodido, como no tenia plata,  por hay pasaron todas las épocas de a violencia política que se conozcan, ese cuento de época de la violencia es una redundancia cronológica en la que todavía erramos, si desde antes de la abuela de su abuela la había y después del nieto de sus nietos la abrá según los sociólogos, por eso nos vamos. A la pobre un tal comandante Bernardo la reunió, a la brava, con el resto de la vereda en su finca para amedrentarlos para que fueran a votar, comándate del ejército o de los paramilitares, no se supo, como se visten igualitos y al parecer responden a los mismos intereses. En 60 años no la habían jodido, que es lo que hace que tiene cedula. No obstante la vieja sacó su celular (si, celular por que abajo en el pueblo todos tienen celular, lo que no tienen es minutos) y se dispuso a llamar, ¿Pero a quien? ¿A Uribe?, ¿Al presidente? ¿Para darle quejas que la estaban obligando a votar por él?. Eso también es violencia, de eso también huimos, sin embargo la pobre sigue allá, aguardando en vilo a que otro más hambriento vaya a joderle la vida. Para acá no se viene, ella no sabe donde queda Canadá, cuando mucho Olanda, sin H, que es la finca de don Prospero Arenas y queda surcando la quebrada que antes era el rió Pienta, por allá donde se dan los plátanos que parten el palo de lo pesados cuando se viene la cosecha. El otro día viendo el noticiero (vicio maldito que alimenta la extorsión) vi como un general sacaba una hoja de papel arrugado y comenzaba a leer los resultados de la matanza del día enfrente de un puñado de madres harapientas. Ahí, frente a las cámaras, sin siquiera tomarlas de las manos, sin ayuda profesional, sin vaselinita, iba dando los nombres en orden alfabético de los jóvenes caídos en combate y a los cuales les tenían sus cuerpos desmembrados arrumados como bultos de papa a su espalda en bolsas negras un poco más gruesitas que las de la basura. A cada nombre que decía una madre caía de rodillas con el alma destrozada como si sus palabras fueran más bien fogonazos de artillería. Que soldado José Gómez, se oía un lamento, un crujido del corazón, que dragoniante Manuel Gutierrez, otro quejido, que soldado profesional Mauricio Jiménez otro más, y entonces cuando doña Ester viuda de Hernández caía de rodillas pero para darle gracias a su diosito de Monserrate por que su hijo empezaba con H y ya iban en la J el general rectificó que Abelardo Hernández también, que disculpen que es que no trajo las gafas y se lo saltó. Por eso también estamos acá. ¿Tiene usted hijos señora? Los únicos que no quieren refugiarse, huir son los dueños de abajo, políticos con camionetas llenas de escoltas, militares que viven de la guerra, guerrilleros sin ideales y sin alma, paramilitares sin nada, por que de todos los males ellos son lo peor, lo peor de lo peor por que al menos los otros representan o representaban algo. Abajo la honradez, no da pa’enriquecerse, la riqueza la dan los puestos públicos, los contratos amañados. El mundo es de los vivos y el cielo de los muertos, pero no de todo los muertos, solo de los que diezman, de los que mantienen al obispo. No hay que dar sin que nos den, las reformas pa’qué si eso es pa’los que están jodidos. No hay que soltar el escunchadero, máxime si ya se fue congresista, si no se tiene otro mejor preparado, como si se estuviera escalando, porque sino el golpe es hijueputa. A los inferiores hay que humillarlos y a los superiores lamberles, y cuando ellos caigan, no hay que darles mucho la espalda hasta estar seguro que del hueco no van a salir, y si es que se está seguro que abajo se quedan entonces a olvidarse de ellos, así como los demás lo harán con uno. Entonces pa’arriba, y mientras más arriba estés mira más pa’abajo a los que te rodean, a los que sean menos que tu, pero con los de tu misma altura festeja, se el mejor de sus amigos, se incondicional, hazlos reír. Para que haya un penthouse tiene que haber primeros pisos, llevando todo el peso, todo el bulto. Adula a los poderosos, llora con los victimas, mientras eso sirva, pero por detrás trata se sacarles el poco jugo que les quede, abraza a la viuda mientras te vean y mientras no mándala que se vaya a la mierda con su berriadera. Promete el cielo y la tierra, como a una virgen cuando se enamora de ti, promete tu vida misma, júrale amor a tu patria a tu madre pero tan pronto te den dos pesos por ella recíbelos y échale la culpa al primero, al más guevón. Así es la cosa, eso es solo parte de la cartilla política o se creyeron el cuento de caperucita. Si ese no les gustó ahí les va otro mejor el Referéndum de Uribe jajaja. Allá el que está bien está expuesto a todo, máxime si se ríe y es buen mozo, en Colombia la envidia mata más que las balas. Sin embargo los pobres, los que no valemos nada, somos soñadores e ilusos por eso cada cuatro años volvemos y votamos esperando lo mejor. Elegimos uno tras otro, decepción tras decepción, desde los presidentes de las Provincias Unidas de Nueva Granada, a los presidentes de la Gran Colombia, desde los presidentes de la Nueva Granada, hasta los presidentes de la Confederación Granadina, desde los presidentes de los Estados Unidos de Colombia, hasta la República de Colombia, y así, desde el eminentísimo José Miguel Pey hasta el ilustrísimo Alvaro Uribe y luego Uribe y Uribe etc, por que va pa’largo. Este articulo no se lo dedico a la persona que me escribe para amenázame (rara maña de Colombianos en el exterior) sino a mi amigo Antonio, que se levanta a la misma hora que yo todos los días, y más temprano si les digo, porque a mi me da pereza bañarme en la mañana, y entra a trabajar conmigo antes de las seis, a las dos y media, la hora que todos salimos, se queda por lo menos dos horas más, entonces se va a entrenar con su hijo, luego a casa a jugar con su hija de tres años y más tarde se vuelve a otro trabajo que tiene en la noche, todos los días como un reloj suizo, que digo suizo si es venezolano. Al él no lo debo culpar porque en Caracas hay, a pesar de lo que diga Chavez, miseria y violencia, él encontró la oportunidad para su familia y la tomó y está acá y está feliz, le tomó casi siete años hacerse a la residencia de este país, así como a mi me tomo menos de dos y a mis amigos que viven en USA les tomara el resto de la vida y no lo conseguirán nunca por que están allá y no acá. Estamos en la vida y tomamos lo que nos conviene punto y a la fulana que me molesta le cuento que casi la mitad de la gente de esta ciudad sabe donde vivo y que por escribir este articulo no recibo nada, a veces las gracias.


En la vida he sufrido muchas decepciones por no decir injusticias, y quién no, pero hay una en especial que siempre me viene a la mente por estos días. Me sucedió toda la vida y me sigue sucediendo todavía, creo. Una mañana de agosto mi tía llamó a mi mamá para quejarse de manera alterada, sus palabras fueron textualmente: -Espero que este contenta con el engendro que ha creado, encontré a mi Ivancito fumando en su habitación. Mi vieja aunque desconcertada, debido a la extraña relación entre los desenfrenos de mi primo y yo, que vivía a 700 Km. de distancia y al que no veía sino en vacaciones, de todas maneras aceptó la que debió ser su sugerencia y me dio tres chancletazos por si las moscas (hagan la visualización de una chancha de caucho café con la forma de una herradura en lo que corresponde al tacón) A ninguno de mis amigos a quienes les mostré las marcas les quedó la menor duda que había sido pateado por un caballo y solo comenzaron a sospechar de la horma de la chancla hasta dos meses después cuando mi tía volvió a llamar para quejarse que había encontrado a Ivancito haciéndose la paja en el baño y mi mamá me dio tan duro que entre marca y marca quedó el numero de su talla: 38 y un letrerito legible que decía: Lo Mejor del Restrepo Calzado El Sol. La razón de las azotainas y la desconfianza de mi tía las vine a descubrir tiempo después, de adulto, por la época en que mi vieja ya me pegaba cuando tenía la certeza de que había hecho algo. La historia es simple e incomoda de contar: bueno tenia trece años en ese entonces y me dio por creerme profeta, si eso es, simple pero cierto. El problema fue que era un profeta idiota al que nunca se le ocurrió coger un libro y aprender a decir Nostradamus en lugar de Nos Trabamos. Un buen día, estando de vacaciones, mi querida tía me escuchó convidar a Ivancito a trabarnos en la azotea de su casa o mejor dicho a que jugáramos a ser Nostradamus. Ah que injusticia aquella, sin embargo no guardo ningún rencor y aunque ella todavía no me habla Ivancito, que ahora es Ivan el terrible, si. Nunca supe si fue por la carencia de astrolabios, varillas de virtudes o espejos mágicos pero ninguno de mis oráculos acertó, ni acertará, creo, pues solo basta con que lo exprese para que no caiga o que me percate de eso antes de profetizarlo para que de inmediato mi primera impresión se cumpla cuando ya lo he descartado. En fin, para que no se ganen ningún problema con alguna tía mojigata, (Si, si Ivancito con el tiempo se volvió maricón) les cuento: Nostradamus nació con el siglo XVI, nieto de Jean de Saint-Remy y Pierre de Notredame, médicos personales del rey Renato de Francia quienes le inculcaron el placer por la lectura, los idiomas y la ciencia. Cursó estudios de medicina en Montpellier donde exactamente 482 años después iría a jugar Carlos el Pibe Valderrama como medio campista, sin que eso aparezca en la historia como profecía suya. Cuando llegó a la Francia Renacentista el azote de la peste bubónica arrastró con miles de personas entre los que se incluiría a su propia esposa e hijos, esto hizo que se sumergiera en una amargura difícil de superar y se concentrara cada vez más en su práctica adivinatoria. Con el tiempo se convierte en un hombre temido y odiado a raíz de la publicación en diez volúmenes de Las Centurias, libros en los que cuenta los resultados de sus visiones proféticas. Algunos dicen que este libro es la tarea de un genio, otros, como mi difunta abuela, dicen que no es otra que la obra de Satanás. Muchos de sus colegas médicos le señalaron de embaucador y ni siquiera los filósofos de su época supieron como entender sus embrollados oráculos. Aunque se le atribuyen aciertos como La revolución francesa, la llegada al poder de Napoleón, el holocausto de Hitler, el fascismo de Mussolini, la eterna dictadura de Franco, las bombas atómicas, la muerte de Kennedy, creo que las tetas de silicona, el Ipod y hasta el cuento del Papa Negro que tanto me ha sacado la piedra, pues esperé como veinte años para que el viejito de Juan Pablo II estirara la pata y cuando estaba listo para ver el anticristo de una vez por todas, resulta con que me salen que es una metáfora y que es el Papa Negro pero negro de corazón, ¡No me jodan!. Nostradamus murió el año 1566, a consecuencia de una hidropesía, que según dicen los médicos es el derrame o acumulación anormal del líquido seroso en una cavidad del organismo o en el tejido celular que se manifiesta con fiebre, anemia y diarrea, óigase bien Diarrera como quien dice que pudo haber sido de tanto hablar mierda. En fin, el hombre que había vaticinado tantos acontecimientos venideros, también lo hizo con su propia muerte, aunque no me consta. Como buen escéptico que soy creo que su reputación como profeta ha sido fundada por intérpretes contemporáneos que calzan sus palabras con acontecimientos que ya han pasado o que son tan fáciles de que sucedan que sencillamente se hacen inevitables. Seria como si yo mismo predijera que Colombia algún día va a ganar el mundial de fútbol, aunque pensándolo bien mejor no lo digo por que va y sale al revés, pero como ya dije que me retractaba entonces si va a funcionar, aunque ¿la regla de lo invertido puede funcionar sobre una predicción retractada y negada a la vez? No sé, mejor olvidémoslo, pero eso si, no olviden (música de fondo de película de terror) que de mil pasará pero del dos mil no. No recuerdo si eso lo dijo el Apocalipsis, mi abuelita difunta o Pacheco cuando vendía la lotería de la Cruz Roja Colombiana, por los mismos quinientos pesitos.


En los últimos días se me han vuelto muy comunes las conversaciones en torno a la licencia de conducción, pues con ánimo de dejar el bus como medio de transporte he venido reflexionando sobre la aciaga idea de conseguir carro. Atrás quedarán las épocas infelices de tener que esperar el momento exacto para tomar la conexión que nunca se desviará, y digo infelices porque después de una vida entera de haber sorteado los buses de mi país, que paraban donde se les daba la gana (en medio de charcos, por lo común, y diez cuadras después de donde uno había timbrado) con mariachis destemplados, yerbateros, vendedores de maní, rateros, secuestradores, desplazados, coje culos, huérfanos perdidos, poetas desdichados, borrachos llorones, cuentachistes, el señor que cada ocho días le dan de alta del ejercito y no tiene para el pasaje para volver a su pueblito natal, la señora que no tiene con que sacar a su hija enferma del hospital y lo peor de todo: el cuentito amañado de déme cincuenta y le doy cien que es que me quedé sin sencillo; esto sumado a toda una gama extra de atractivos folklóricos no me queda otra sino sentir que el bus de acá, aunque seguro, es aburrido, y que por eso hay que echarle mano al transportation, (que es como llaman displicentemente a los carritos del 96 para abajo). Afortunados aquellos que trajeron carros nuevos como emblemas de una mejor vida y desafortunados, otros, que por haber llegado directamente del tercer mundo ni carro ni licencia. Y no es que no hayan tenido licencia en sus países de origen, no, lo que pasa es que aquí al igual que en Estadios Unidos todo lo que este de México para abajo es selva, y no importa si usted fue piloto de carreras, dueño de una academia de conducción o chofer de buseta (o Transmilenio, en el caso de los más avanzados) tiene que comenzar igual como se comienza todo acá, desde cero; por si fuera poco, y por ende lo peor, es que las aseguradoras están completamente de acuerdo con la política de desconocimiento total y es ahí cuando realmente se inicia el padecimiento para el inmigrante. En el caso de los que andan por la asistencia social todo comienza con una historia a la trabajadora social que reza más o menos así: “Es que usted sabe, nosotros venimos de un país tropical y el invierno nos da durísimo, mire que yo tengo un hermano en los Estados Unidos que nos va a dar una platica a manera que regalo”. De ahí en adelante lleve recibos de gasolina y evolucione para el seguro. Y no es que sea mentira, pues hoy en día, debido al éxodo de latinos tan alarmante casi todos tenemos un hermano o hermana en Estados Unidos y, pa’que, el invierno nos da durísimo. Pero en esa primera fase la cosa es técnicamente sencilla, lo duro comienza a continuación: dos piezas de identificación, al menos una con fotografía, bien sea tarjeta de ciudadano, tarjeta de residente, pasaporte o licencia de la jungla o país de origen (pa’ ellos es lo mismo), $10 para el test de conocimiento (el cual toca aprender de una cartilla que obviamente no entendemos por aquello del ingles), licencia por 5 años $50, examen para G1 $40 y espere un año para presentarse por la G2 que vale $75, que si se lo tira vuelva y pague, que hay que tanquearle el carro al vecino para que lo preste para el test de ruta porque el “transportation” no solo da pena llevarlo sino que con ese lo reprueban a uno antes de subirse, que si tiene licencia con varios años de xperiencia puede presentarse por la G (siempre y cuando ya tenga la G1) y si no debe tener la G2 y aguardar otro poco de vida (pero no lo haga en London porque son muy pocos los que lo pasan a la primera) mejor dicho un enredo. Ahora viene lo peor: examen de emisión de gases (si esta muy de buenas y su carrito viejo no anda como mi abuelita, que se fuma dos cajas de cigarrillos al día, son menos de $100), safety (en este se le pueden ir desde $70 si su carro cumple con todos los requerimientos de seguridad hasta convertir aquella ilusión en comida de deshuesadero cuando le determinan que el arreglo lamentablemente vale más que el mismo carro (aunque un mecánico astuto nunca le dirá eso a la primera, pues lo irá desangrando hasta llevarlo al punto donde usted termina por escribirle una carta a su Case Worker, con el mismo dramatismo del regalito del hermano, pero para que le envíe directamente el cheque al taller). Ahora lo peor de lo peor: seguro de accidentes, este es capitulo aparte, pues si usted es un hombre que maneja un Buick, que es el carro menos robado, y no le han puesto una infracción en 20 años, pagara aproximadamente $600 al año, si no, aliste más o menos de $200 a $240 al mes dependiendo de su grado de civilización o mejor dicho desde cuando tiene licencia de por acá, además ahí le enredan a uno el seguro de la casa, el de las joyas de la familia (que en mi caso no pasan de un escapulario), los cachivaches y un montón de cosas que lo hacen sentir a uno como si fuera rico, todo con el propósito de arrancarle otros $20 o 40$ extra. Ahora viene el impuesto, en esta parte es muy importante que su carro no sobrepase los $900 para evitar el delicioso 8% que el buen estado utiliza para devolvérnoslo en forma de cheque cada fin de mes a los que recibimos ayuda. Súmele también el valor de las placas y por ultimo los líquidos y aditivos especiales para el invierno, que la cosita de quitar la nieve, que las cadenitas de las ruedas, que el ambientador de pinito, los dados de peluche y el cucharón verde en la palanca de los cambios si se es de gusto refinado, por no nombrar los cincuenta mil arreglos que hay que hacerle y que se reproducen como conejos cada vez que nos da por revisarle el motor. Sin embargo ¡Animo! no hay que desilusionarse, pues el carro es como…   adivinen quien?: un mal necesario